lunes, 7 de julio de 2014

"Jugada Mundial"



Partidos arreglados, árbitros comprados, sobornos, elección de sedes a cambio de dinero, son algunos de los delitos que podemos mencionar,  por el cual, el mayor ente regulador del fútbol mundial, la FIFA, está hoy en día en boca de todos.
Cuando llego el 12 de junio el mundo entero se paralizo, empezaba la fiesta deportiva más grande a nivel mundial, en la casa del Deporte Rey, Brasil. El “Scratch del fútbol” daba el “play de honor”, frente a su par de Croacia. Todo hubiera resultado una fiesta por el triunfo de la selección del país anfitrión,  pero un error arbitral fue el que se robó el show.
 ¿Fue penal? ¿Qué falta vio el árbitro? Son algunas de las preguntas que vinieron a la mente de más de uno de los seguidores de este encuentro futbolero. Y hasta el día de hoy aparentemente tienen una sola respuesta… ¡Corrupción!
  La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), tiene en sus más de 100 años de constitución, un centenar de acusaciones por corrupción en los distintos eventos deportivos que realiza a nivel mundial.
No es la primera vez que la FIFA es acusada de corrupción. No es un secreto que varios partidos amistosos previos al Mundial del 2010 fueron “arreglados” con los árbitros. Por mencionarles otro caso, el ex vicepresidente de la organización, Jack Warner, se vio obligado a renunciar en medio de un escándalo de estafa y malversación de fondos y la FIFA no hiso nada por comprobar su culpabilidad.
Pero muchos se preguntaran, ¿Quién está detrás de todo esto? Pues nada más y nada menos, que un señor de 78 años de edad, llamado Joseph Blatter. El señor en mención, asumió la presidencia de la FIFA en 1998, y hasta ahora nadie ha podido moverlo de ese lugar (es como un Manuel Burga en le Federación Peruana, pero con mayor nivel).
Hace poco Blatter logró que el directorio de la FIFA rechazara un pedido para que se impusieran límites de edad y de términos consecutivos para que un presidente puede ser reelecto. ¿Qué pensaron que estaría a favor? De aprobarse dicho pedido, se le acabaría la “mamadera” al señor Blatter, y se vería obligado a una jubilación, que aparentemente por ahora, no pasa por su mente.

Poco antes de iniciarse el Mundial en Brasil, numerosas fuentes a nivel mundial publicaron una investigación periodística según la cual se pagaron sobornos para influir en la decisión de la FIFA en el 2010 de escoger a Qatar como sede de la Copa Mundial del 2022.
Qatar “el país más rico del mundo”, albergaría el mundial en su edición número 22, si es que un milagro no ocurre antes.
Es jalado de los pelos pensar que un evento deportivo de tal magnitud se pueda desarrollar en dicho país. Qatar podrá ser el país con el mayor poder adquisitivo del mundo, pero también es un país donde la temperatura fluctúa entre los 40 y 50 grados en verano, una temperatura demasiado alta para practicar el fútbol. Y además de ser poseedor de más de un conflicto armado, guerras civiles y leyes que van en contra de los derechos humanos, entre otras cosas.
 Según las investigaciones, se sabe que miembros del comité para la elección de las sedes del mundial a realizar en el 2018 y en 2022 pidieron 571.000 euros por dar su voto a una candidatura. Por otro lado se filtró la información de que  Reynald Temarii, vicepresidente de la FIFA, habría exigido 1´700,000 euros por dar su voto para Qatar como sede del Mundial 2022.
Después de ver las cuantiosas cifras que se embolsarían los grandes miembros de la FIFA es fácil entender por qué la institución no da un solo paso hacia el cambio.
En la Copa del Mundo del 2010, Sudáfrica invirtió cerca de 3,000 millones de dólares en infraestructura deportiva y recibió a cambio unos 300 millones de dólares por concepto de turismo y entradas a los estadios, una ganancia nada despreciable para un país del continente más pobre del mundo. Entretanto, se estipula que la FIFA se esté llevando a sus arcas cerca 4,000 millones de dólares por auspicios y transmisiones televisivas.
En la brevedad posible se deben esclarecer estas y otras “polémicas” que en vuelven a la FIFA y manchan el tan preciado deporte rey. Se debería hacer una investigación a fondo para saber a ciencia cierta si es que hubo o no votos comprados en la elección de las sedes de los próximos mundiales, y si este fue el caso, tomar las medidas correspondientes.
Y para acabar con los horrores arbitrales y para que todos los fanáticos del fútbol podamos disfrutar de esta gran fiesta que solo se vive cada 4 años, se debe implementar el uso de la tecnología en todas las jugadas posibles, los offside, los penales, etc. Las repeticiones instantáneas en cada una de las jugadas antes mencionadas, liberarían al hincha de todos estos pensamientos amargos y de la pregunta que todos seguimos teniendo en nuestra mente. ¿Realmente hay partidos arreglados?  

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