Partidos arreglados, árbitros comprados, sobornos,
elección de sedes a cambio de dinero, son algunos de los delitos que podemos
mencionar, por el cual, el mayor ente
regulador del fútbol mundial, la FIFA, está hoy en día en boca de todos.
Cuando llego el 12 de junio el mundo entero se paralizo,
empezaba la fiesta deportiva más grande a nivel mundial, en la casa del Deporte
Rey, Brasil. El “Scratch del fútbol” daba el “play de honor”, frente a su par
de Croacia. Todo hubiera resultado una fiesta por el triunfo de la selección
del país anfitrión, pero un error
arbitral fue el que se robó el show.
¿Fue penal? ¿Qué
falta vio el árbitro? Son algunas de las preguntas que vinieron a la mente de
más de uno de los seguidores de este encuentro futbolero. Y hasta el día de hoy
aparentemente tienen una sola respuesta… ¡Corrupción!
La Federación Internacional de Fútbol Asociado
(FIFA), tiene en sus más de 100 años de constitución, un centenar de
acusaciones por corrupción en los distintos eventos deportivos que realiza a
nivel mundial.
No es la primera vez que la
FIFA es acusada de corrupción. No es un secreto que varios
partidos amistosos previos al Mundial del 2010 fueron “arreglados” con los
árbitros. Por mencionarles otro caso, el ex vicepresidente de la organización,
Jack Warner, se vio obligado a renunciar en medio de un escándalo de estafa y
malversación de fondos y la FIFA no hiso nada por comprobar su culpabilidad.
Pero muchos se preguntaran, ¿Quién está detrás de todo
esto? Pues nada más y nada menos, que un señor de 78 años de edad, llamado
Joseph Blatter. El señor en mención, asumió la presidencia de la FIFA en 1998,
y hasta ahora nadie ha podido moverlo de ese lugar (es como un Manuel Burga en
le Federación Peruana, pero con mayor nivel).
Hace poco Blatter logró que el directorio de la FIFA rechazara
un pedido para que se impusieran límites de edad y de términos consecutivos para
que un presidente puede ser reelecto. ¿Qué pensaron que estaría a favor? De
aprobarse dicho pedido, se le acabaría la “mamadera” al señor Blatter, y se
vería obligado a una jubilación, que aparentemente por ahora, no pasa por su
mente.
Poco antes de iniciarse el Mundial en Brasil, numerosas
fuentes a nivel mundial publicaron una investigación periodística según la cual
se pagaron sobornos para influir en la decisión de la FIFA en el 2010 de
escoger a Qatar como sede de la Copa Mundial del 2022.
Qatar “el país más rico del mundo”, albergaría el mundial
en su edición número 22, si es que un milagro no ocurre antes.
Es jalado de los pelos pensar que un evento deportivo de
tal magnitud se pueda desarrollar en dicho país. Qatar podrá ser el país con el
mayor poder adquisitivo del mundo, pero también es un país donde la temperatura
fluctúa entre los 40 y 50 grados en verano, una temperatura demasiado alta para
practicar el fútbol. Y además de ser poseedor de más de un conflicto armado,
guerras civiles y leyes que van en contra de los derechos humanos, entre otras
cosas.
Según las
investigaciones, se sabe que miembros del comité para la elección de las sedes
del mundial a realizar en el 2018 y en 2022 pidieron 571.000 euros por dar su
voto a una candidatura. Por otro lado se filtró la información de que Reynald Temarii, vicepresidente de la FIFA,
habría exigido 1´700,000 euros por dar su voto para Qatar como sede del Mundial
2022.
Después de ver las cuantiosas cifras que se embolsarían los
grandes miembros de la FIFA es fácil entender por qué la institución no da un
solo paso hacia el cambio.
En la Copa del Mundo del 2010, Sudáfrica invirtió cerca
de 3,000 millones de dólares en infraestructura deportiva y recibió a cambio
unos 300 millones de dólares por concepto de turismo y entradas a los estadios,
una ganancia nada despreciable para un país del continente más pobre del mundo.
Entretanto, se estipula que la FIFA se esté llevando a sus arcas cerca 4,000
millones de dólares por auspicios y transmisiones televisivas.
En la brevedad posible se deben esclarecer estas y otras “polémicas”
que en vuelven a la FIFA y manchan el tan preciado deporte rey. Se debería hacer
una investigación a fondo para saber a ciencia cierta si es que hubo o no votos
comprados en la elección de las sedes de los próximos mundiales, y si este fue
el caso, tomar las medidas correspondientes.
Y para acabar con los
horrores arbitrales y para que todos los fanáticos del fútbol podamos disfrutar
de esta gran fiesta que solo se vive cada 4 años, se debe implementar el uso de
la tecnología en todas las jugadas posibles, los offside, los penales, etc. Las
repeticiones instantáneas en cada una de las jugadas antes mencionadas, liberarían
al hincha de todos estos pensamientos amargos y de la pregunta que todos
seguimos teniendo en nuestra mente. ¿Realmente hay partidos arreglados?


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